Cuantas cosas se nos vienen a la cabeza cuando escuchamos nombrar este adjetivo, para muchos hoy es un insulto, para otros un orgullo, y para otros pocos una negación.
En Chicago generalmente "el barra" no fue un personaje dañino para el club como pareció ultimamente, sobre todo en el filomenismo, aunque antes de esa maldición que nos tocó se decía "Chicago no tiene barra, la barra somos todos, la gente" pero aunque esta afirmación hasta esos años era en parte cierta, hubo y hay muchos referentes de ayer y hoy que mal o bien dejaron su nombre estampado en los escalones de la tribuna "República de Mataderos" y en su momento la "Chicago 2000", mal o bien digo porque a algunos los nombramos y los recordamos con orgullo y a otros con agradecimiento de que ya no estén.
Obviamente no voy a dar nombre ni apellido ni apodo de ninguno, ni de los que me dan orgullo recordar ni de los que prefiero olvidar, pero historias hay, anécdotas sobran, que en otro momento recordaremos.
Hace desde que esta división tan famosa que tenemos hoy se inició, escucho a algunos hinchas que destacan las buenas barras que supuestamente tuvimos hace varios años atrás "esa barra no hacía lo que hacen estos, querían al club, no le sacaban nada" oi decirlo mucho, sobre todo de la boca de los hinchas 2006 para acá.
La denominada barra de Chicago en su mayoría siempre fue compuesta por dos tipos de hinchas, los que les gustaba solo el cholulaje, la fama, el hablar con los jugadores, pedirles cosas y hacerse amigo, salir a bailar con ellos, ir a las fiestas del club, meterse en las instalaciones como si fueran dueños, hospedarse en el mismo hotel, pedirle plata a los dirigentes y jamás salvo que lo obligue la situación, jamás pelearse con otras hinchadas, eso sí, a los mismos hinchas de Chicago si había que pegarles se les pegaba; y por otro lado estaba el hincha que le gustaba el lío, el fanático, el quilombero para decirlo de alguna manera, esos que cuando había enfrentamientos con otras barras estaban adelante, caso por ejemplo el día que nos cruzamos con Tigre en cancha de Español, aunque obviamente este tipo de hinchas también pretendía en lo posible camisetas y todo lo demás porque veían que el otro grupo se llevaban, es en parte la naturaleza del barra, pero que no dañaba la economía del club.
Recuerdo desde que voy a la cancha, siempre de visitante pegar mi auto a los micros, u ofrecerlo para llevar algunas banderas, esperar para entrar y que toda la gente al ver la banda se emocinara, llegar a los barrios de las canchas del ascenso y que al paso de los micros todo el mundo se escondía en sus casas haciendo que la fama de guapos crezca cada día más, y ni te cuento en Primera, esas cosas nos daban orgullo, hoy quizás decirlo es mala palabra, pero el hincha verdinegro cuando se junta a comer un asado con amigos no habla de campeonatos, ni goles, ni jugadores, habla de los líos que cada uno vivió como anécdotas... y eso no era ser barrabrava, era ser hincha de Chicago.
Hoy sería muy lindo volver a esas épocas, sería lindo que vuelvan algunos que enaltecieron nuestra tribuna demostrando que eran hinchas, uno especialmente que ya no está entre nosotros, pero lamentablemente para algunos en ese momento la barra era lo mismo que hoy, las mismas divisiones, hinchas de barrios y ni del club, con la diferencia que se peleaban sin armas dentro de la tribuna y después todo seguía igual, hasta la próxima pelea.
El filomenismo hizo estragos en el club y mucho más en las tribunas, porque cuando hay algo, hay algo que perder dicen, y a nadie le gusta perder, y fue esa dirigencia la que cambió la manera de sentir la hinchada a los barras de Chicago, fue un antes y un después aunque como dije antes, todas las barras del club hicieron lo mismo, con menos publicidad y mas precaución, salvo la de esa época nefasta que se excedieron bastante.
Está más que claro que esos tiempos en los que disfrutábamos a la barra no volverán, aunque vuelvan barras de esa camada, por el simple hecho que por primera vez en la historia, por lo menos en la mía, veo que una persona que usa mi camiseta muere a manos de otra que usa la misma camiseta, y que otros que pudieron hacer algo para evitarlo no lo hicieron tan solo por orgullo propio y miedo olvidándose del club. La historia es esta, a mi personalmente me duele tanto estar en esta categoría, como ver desangrar al club y a la parte más destacada de la gloriosa hinchada de Chicago, sacando a esos 30 que siempre fueron los mismos que solo estaban porque la vida los puso ahí, ahí... y que sintiéndose dueños de algo que nadie es, se transformaron en responsables determinantes de esta agonía que vive nuestra tribuna.
El tiempo cura dicen, ojalá también haga abrir algunos ojos antes de que más sangre manche nuestro barrio, y más fantamas sin vida nuestro club.